La comunidad judía de Berlín se ha ganado la reputación de ser una de las comunidades más activas y creativas de Europa. Y no sin razón. Este desarrollo dinámico dentro de la comunidad surgió al mismo tiempo en el que Berlín se transformó una vez más en metrópolis europea. Berlín se ha convertido en el destino turístico más importante para estadounidenses, israelitas, y judíos de todo el mundo. Aún más: también algunos se quedan! En este momento hay 12.000 miembros activos de la Comunidad Judía de Berlín, y se estima que hay por los menos otros 6.000 judíos quienes residen en la ciudad.
Todo esto ha tenido un efecto enormemente positivo sobre la vida judía en Berlín y sobre los desarrollos culturales de la ciudad en general. Nombres como los de Daniel Barenboim, Lior Shambadal, y Heinz Berggruen se han asociado a la ciudad. Lo que es más, instituciones judías liberales y ortodoxas están prosperando; se celebra Shabat en no menos que ocho sinagogas de la ciudad.
Cuando se consideran las oportunidades educativas y de escolarización (un indicador importante de las actitudes y del nivel de comodidad de las segunda y tercera generaciones de judíos de la post-guerra en Alemania), impresiona entonces la diversidad del numero creciente de instituciones. El Gemeindekindergarten (jardín de infantes de la Comunidad), un jardín de infantes Masorti de Chabad, un jardín de infantes planeado por la fundación Lauder, y muchos jardines de infantes de habla rusa son unos cuantos de los ejemplos que preparan aún a los más jóvenes para una vida en la comunidad judía de la capital alemana. La Jüdische Gemeinde zu Berlin (la Comunidad Judía de Berlín) también administra una escuela primaria y secundaria para estudiantes judíos y no judíos. Además, varias escuelas internacionales de Berlín han comenzado a atraer estudiantes judíos al ofrecer clases de religión judía. También aumentan las oportunidades en el campo de la educación terciaria. Al Colegio Judío-Americano de Economía se sumará pronto una facultad de medicina. Dos de las universidades estatales de Berlín ofrecen diplomas en Estudios Judíos. Y finalmente vale destacar que un seminario rabínico liberal abrió sus puertas hace pocos años.
Asociaciones culturales, grupos de artistas, un festival de cine, dos teatros, grupos de mujeres, asociaciones profesionales, cafés y restaurantes, almacenes, una librería, y conciertos y recitales frecuentes, todo esto es muestra de una comunidad judía en auge.
Una pregunta importante queda aún sin respuesta. ¿Continuará la Comunidad unida que se ocupó de las necesidades de la comunidad judía por muchos años a desempeñarse en su papel central, o quedará ella al margen en el siglo veintiuno? ¿Nuestra comunidad en vías de diversificación se sentirá mejor servida, como en otras ciudades, por varios centros comunitarios? Por ahora no se puede contestar esta pregunta, pero dos cosas serán decisivas con respecto al futuro: el nivel de seguridad y aceptación que judíos continúen a sentir aquí, y el grado en el que ellos sigan invirtiendo sus energías en el desarrollo de la comunidad.
|